El camino no ha sido fácil, lo recuerda Dagger, el director ejecutivo de la Corporación Red de Artistas jóvenes Urbanos– Tiva jam. En Engativá Pueblo, él y otros jóvenes asistieron a Ópera Rap, una obra de teatro de la agrupación Gotas de Rap, en el año 94. Así nació el amor por este género en los jóvenes que, como dice él, “no tenían oportunidades”.
“Éramos muy pelados y no encontrábamos qué hacer. La obra se volvió un boom para todos nosotros. De ahí surgió la idea de crear un grupo. Había chicos que vivían de robar y terminamos integrándonos. La juventud estaba marginada porque en Engativá Pueblo solo se vivía de la plata que traían los conductores de buses”, indicó.
Cuando en su barrio comenzaron a referenciarlos como los que hacían rap, “sentimos que por primera vez nos estaban haciendo parte de la sociedad”, señaló. Años después, esa juventud logró formar el festival Hip Hop en Engativá, uno de los encuentros más significativos de la capitalLa relación de este género musical con el gueto y la marginalidad es recordada por Kaiser, vocalista de la agrupación La Etnnia, una de las pioneras en el rap en Colombia, la misma que nació en el céntrico barrio de Las Cruces, en Bogotá.“Cuando comenzamos en los 80 el género era desconocido para muchos. Nosotros escuchábamos rap en inglés, que era lo que llegaba. En las discotecas no lo ponían”, señaló.
“Éramos muy pelados y no encontrábamos qué hacer. La obra se volvió un boom para todos nosotros. De ahí surgió la idea de crear un grupo. Había chicos que vivían de robar y terminamos integrándonos. La juventud estaba marginada porque en Engativá Pueblo solo se vivía de la plata que traían los conductores de buses”, indicó.
Cuando en su barrio comenzaron a referenciarlos como los que hacían rap, “sentimos que por primera vez nos estaban haciendo parte de la sociedad”, señaló. Años después, esa juventud logró formar el festival Hip Hop en Engativá, uno de los encuentros más significativos de la capitalLa relación de este género musical con el gueto y la marginalidad es recordada por Kaiser, vocalista de la agrupación La Etnnia, una de las pioneras en el rap en Colombia, la misma que nació en el céntrico barrio de Las Cruces, en Bogotá.“Cuando comenzamos en los 80 el género era desconocido para muchos. Nosotros escuchábamos rap en inglés, que era lo que llegaba. En las discotecas no lo ponían”, señaló.
Recordó que el primer álbum de La Etnnia –El ataque del metano– que salió en casetes, lo grabaron gracias a los recursos que recogieron administrando un bar en el centro de la capital. “Este, tal vez, es el primero que solo ponía rap, y poco a poco fueron llegando las personas a escuchar este ritmo. Había días en las que tocaba cerrar las puertas, porque ya éramos muchos”, expresó.
Desde la otra esquina de Bogotá, en Usme, Juan Pablo Barragán recuerda cómo evolucionó esta cultura. “En una grabadora registrábamos el único programa de radio de una hora a la semana que le dedicaba un espacio al rap. Se llamaba Reino Clandestino, de la Radiodifusora Nacional”, recordó el músico y actor.
En esa época, la zona de Usme en la que habitaban aún tenía aspecto rural, y los jóvenes, reunidos, escuchaban las cintas que grababan en casete, y que tenía letras de la escena en español, con artistas como Vico C.
Sin embargo, Barragán asegura que la relación del rap con la marginalidad se atribuyó, en principio, a las primeras influencias que recibió el género al llegar al país. “Esa ola de música que devino de Estados Unidos tenía ese estilo ‘gansta’, unas letras fuertes y con la imagen del rapero con porte de malo. Pero eso se fue transformando con los años”, recordó el líder, quien hoy trabaja con jóvenes en Usme y en un proyecto con Luis Yilder Rueda, conocido como Yoky Barrios.

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